jueves, 11 de diciembre de 2014

Postureo Barcelona Vol II. - Cutty Sark

Hace unos días, en el post anterior, adelantaba unas pinceladas de la divertida fiesta "Secret Club" del whisky Cutty Sark a la que tuvimos la suerte de asistir en Barcelona. Durante 3 días un local subterráneo del Poblesec volvió al pasado para convertirse en un club de fiestas de los años 20 en las que el contrabando y la clandestinidad eran las protagonistas. 

Valencia, Sevilla y Madrid fueron otras de las ciudades que tuvieron la suerte de disfrutar de las fiestas "Secret Club" al igual que Barcelona y Alicante será una de las próximas. Para conseguir entradas sólo hay que estar pendiente de su fan page de Facebook y de su Twitter y puedes ser uno de los afortunados que reciba la invitación.

martes, 25 de noviembre de 2014

Postureo Barcelona Vol I.

La semana pasada fue movidita, desde que Tania puso los pies en Barcelona no hemos parado. El sábado 15 empezamos con la fiesta #OxygeneDameUnaVespa patrocinada por la cerveza Moritz en la tienda de Pelai, el jueves la fiesta de inauguración de la primera tienda en España de la marca Urban Outfitters, y el sábado pasado la fiesta del whisky Cutty Sark en un Secret Club de Poblesec.

Las 3 marcas se han promocionado muy pero que muy bien con acciones como éstas, las tiendas de ropa con patrocinadores potentes y contando con bloggers y djs conocidos, y Cutty Sark ofreciendo una fiesta exclusiva ambientada en los años 20 totalmente gratis con su producto como protagonista. 

Empiezo por el primer evento al que fuimos: Oxygene; es la marca de una tienda de ropa de origen libanés que ha desembarcado hace poco en España, y de momento las únicas tiendas físicas se encuentran en Barcelona.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Los ojos amarillos de los cocodrilos

Hacía unos meses os contaba el vacío que me dejó Amelia Garayoa, el personaje protagonista de la novela de Julia Navarro "Dime quién soy". Pues bien, lo he superado gracias a Josephine Cortés (si es que es cierto eso de que "un clavo saca otro clavo").

Tras devorar en cuatro días "La cena" y "Casa de verano con piscina", ambos de Herman Koch, comencé a leer "Los ojos amarillos de los cocodrilos", el primero de una trilogía francesa escrita por la novelista francesa Katherine Pancol. Ahora mismo estoy terminando el segundo y con ganas de empezar el último.

La protagonista es Josephine, Jo, como la llaman cariñosamente en el libro, una mujer de 40 años casada con Antoine, su novio de toda la vida, y con el que ha tenido dos hijas. Hortense, que se encuentra en plena adolescencia y es tan insoportable como dicharachera, y Zoe todavía con el pie en la infancia y con la inocencia que suelen tener los niños.

Josephine se define como una persona frágil, con miedos y cautelosa. se refugia de sus temores estudiando en la biblioteca rodeada de libros del siglo XII, del cual es experta. Trabaja como investigadora mientras elabora su tesis.

Su vecina y mejor amiga es una mujer inglesa con mucho carácter, Shirley, a pesar de que esconde algún que otro secreto ella es la confidente de Josephine y quien la reconforta cuando se siente diminuta y sin ganas de enfrentarse al mundo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Big Bang Data


El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona acoge una exposición llamada "Big Bang Data" para la cual me regalaron un par de invitaciones, así que decidí pasar mi tarde del viernes con Nerea observando y examinando el complejo mundo de los datos y la información en Internet.

"¿Son los datos el  nuevo petróleo, una fuente de riqueza potencialmente infinita? ¿Son la munición que carga las armas de vigilancia masiva? ¿O han de ser, ante todo, una oportunidad, una herramienta para el conocimiento, la prevención, la eficacia y la transparencia, un instrumento para construir una democracia más transparente y participativa? Big Bang Data es un proyecto que se adentra en el fenómeno de la explosión de datos en el que estamos inmersos. 
Desde los últimos cinco años existe una amplia conciencia entre los sectores académicos, científicos, las  administraciones, la empresa y la cultura, de que generar, procesar y, sobretodo, interpretar datos con las tecnologías que estamos desarrollando puede cambiar radicalmente nuestra sociedad.
Todos generamos datos, desde nuestro dispositivo móvil, a través de los sensores, de las redes sociales, de fotos y vídeos digitales, de registros de  transacciones de  compra y de las señales del GPS. La novedad es que cada vez es más fácil almacenar y procesar esta cantidad ingente de datos que detectan patrones (de incidencias, de comportamiento, de consumo, de voto, de inversión, etc.). Este hecho está cambiando completa y muy rápidamente la forma de toma de decisiones a todos los niveles."


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El gym

Septiembre, el mes que sobra en el calendario. Vuelta a las clases (para quien las tenga), al trabajo (ídem), a los madrugones, a re-hacer los propósitos olvidados de año nuevo... en definitiva, a la vida real. En mi caso he vuelto a Barcelona, a las prácticas, a las clases del máster y... al gimnasio. 

El gym, (jamás he dicho en alto "gym"), de toda la vida se dice gimnasio, ¿pero qué es eso de gym, flipados? Lo único, y para abreviar, me permito la licencia de parecer gilipollas en los mensajes para decir que no puedo quedar, que voy al gym. Porque la pereza es algo intrínseco al ser humano y todos sabemos que teclear 3 letras es mucho mejor que 8 (más del doble, pfff). Extensible a Instagram, espacio del postureo por antonomasia, y Twitter, #gym, por supuesto.

domingo, 1 de junio de 2014

La noble profesión del comunicador

Sábado por la mañana, a las 9:30 más o menos. Me subo al ascensor para ir a clase. Vivo en el séptimo, en el sexto se para y se sube un señor que más o menos rondará los 50 años, un padre podría decirse.

Yo con el portátil a cuestas, bolso y caraculo, odio madrugar, odio madrugar un sábado, mi día favorito de la semana por excelencia. Sin cruzarme con nadie en el piso todavía no había tenido oportunidad de articular palabra con nadie, cambio mi cara y saludo amablemente al vecino “bueno días”. Ahí quería yo que acabase cualquier tipo de conversación, no me gustan los topicazos ascensoriles. “Por lo menos llueve” pensé ante la tentativa de hacer un comentario meteorológico, banalidades con las que pasar el rato en dos metros cuadrados. 

Al señor se le veía despierto, de esto que llevas levantado 3 horas y estás más fresco que una lechuga; yo no estaba muy rápida la verdad. “Et marxes?” me pregunta, (¿te marchas?). ¿Yo? ¿si me marcho? ¿a dónde? ¿para siempre? ¿pero por qué me pregunta esto? Voy con el portátil… no llevo maleta. ¿Será mi cara? ¿Tengo cara de llorar como de haberme despedido de alguien? Es que tengo sueño. ¿Pero por qué llega a esa conclusión? En estas estaba yo cuando le dije en un perfecto castellano “me voy a clase”.