domingo, 1 de junio de 2014

La noble profesión del comunicador

Sábado por la mañana, a las 9:30 más o menos. Me subo al ascensor para ir a clase. Vivo en el séptimo, en el sexto se para y se sube un señor que más o menos rondará los 50 años, un padre podría decirse.

Yo con el portátil a cuestas, bolso y caraculo, odio madrugar, odio madrugar un sábado, mi día favorito de la semana por excelencia. Sin cruzarme con nadie en el piso todavía no había tenido oportunidad de articular palabra con nadie, cambio mi cara y saludo amablemente al vecino “bueno días”. Ahí quería yo que acabase cualquier tipo de conversación, no me gustan los topicazos ascensoriles. “Por lo menos llueve” pensé ante la tentativa de hacer un comentario meteorológico, banalidades con las que pasar el rato en dos metros cuadrados. 

Al señor se le veía despierto, de esto que llevas levantado 3 horas y estás más fresco que una lechuga; yo no estaba muy rápida la verdad. “Et marxes?” me pregunta, (¿te marchas?). ¿Yo? ¿si me marcho? ¿a dónde? ¿para siempre? ¿pero por qué me pregunta esto? Voy con el portátil… no llevo maleta. ¿Será mi cara? ¿Tengo cara de llorar como de haberme despedido de alguien? Es que tengo sueño. ¿Pero por qué llega a esa conclusión? En estas estaba yo cuando le dije en un perfecto castellano “me voy a clase”.

sábado, 17 de mayo de 2014

La creatividad

No era mi plan tener esto tan desactualizado, de hecho tengo una entrada en el apartado de borradores desde el 28 de abril, bajo el título “el gym”, animada por Roberto (mi compañero de piso) a que escribiese algo sobre el tema una vez que retomé el saludable hábito de hacer “deporte” hace un mes escaso, (¿lo que se hace en un gimnasio realmente se puede llamar deporte?), pero bueno, como no acabo de escribir nada que me convenza, ahí se quedará hasta que me venga la inspiración.

Y es que precisamente Roberto es el culpable de que hoy me apetezca escribir algo, o no; la culpa la tuvo realmente una visita que hicimos en marzo a uno de los templos de cultura y modernitos por más metros cuadrados del panorama actual, la Fnac. Después de perdernos por las estanterías llenas de libros de lo más apetecibles ojeando y curioseando (literalmente, porque la Fnac de Plaza Cataluña es gigante), nos acabamos reencontrando cada uno con un libro bajo el brazo.

lunes, 21 de abril de 2014

Bye Bye Barcelona

La primera vez que pisé la ciudad Condal fue en 2008 en la excursión de fin de curso que organizó mi colegio (otros se iban de viaje por toda Italia, pero en la Compañía siempre fuimos más enxebres... jajaja); la visita en cuestión fue en calidad de turista, es decir, un circuito cerrado que hicimos acompañados por nuestros profesores que, lógicamente, no nos permitían salirnos del itinerario prefijado.

Vimos lo típico: La Rambla, el templo de la Sagrada Familia, Plaza Cataluña, el Park Güell, la Pedrera, incluso el Camp Nou... Conocimos la Barcelona más icónica pero también la más masificada por los turistas, como nosotros. Me fui de allí con la impresión de haber estado en una ciudad bonita, con muchísima vida y contrastes de todo tipo, en la que además no había cabida para el aburrimiento; definitivamente quería volver pero con más tiempo. 

martes, 8 de abril de 2014

¡Holi Festival!

El domingo pasado preparamos garrafas y bocatas y nos fuimos al Holi Festival por la mañana, madrugamos un domingo para pasar el día en el parque de las cerillas de Horta y celebrar la llegada de la primavera, porque de eso se trataba, de dar la bienvenida a la nueva estación a todo color.


El día nos acompañaba, sol, calorcito, ¿qué más pedir? (en Galicia pedir esto es mucho, pero aquí es el pan de cada día jojo :) ). Ataviados con camisetas blancas, requisito de la fiesta, y gafas de sol para no quedarnos ciegos nos dirigimos al metro. Una vez que llegamos a la parada fuimos conscientes de la cantidad de gente que como nosotros, había decidido ir al Holi para saltar y disfrutar al puro estilo Bollywood.

Música hindú, un escenario para las actuaciones, los puestos con las bolsitas de los pigmentos protagonistas de la fiesta y una barra eran el reclamo para que más de 4.000 personas le diesen a "voy a asistir al evento" en Facebook. No sé la cifra que finalmente se dio cita allí, pero que éramos gente de lo más variado estaba claro: grupos de jóvenes como nosotros, familias con niños pequeños, parejas con bebés, señoriños, perros... nadie se quería perder los colores del Holi.

lunes, 7 de abril de 2014

SEO vs creatividad

Desde que empecé el máster le fui perdiendo el miedo a las siglas SEO (Search Engine Optimization) y después de unas cuantas clases en las que abordamos el tema con varios profesionales que nos acercaron el término, ya me suena menos a chino.

Me da un poco de rabia no haber aprovechado la última asignatura que tuve en la carrera en la que nos explicaron “algo” de SEO y SEM, y digo “algo” porque en una asignatura cuatrimestral y además semipresencial, mucho no da tiempo a aprender a no ser que te interese el tema e indagues por tu cuenta. A mí no me atraía mucho porque no entendía nada y no supe apreciar la importancia que tenía, así que estudié para el examen, aprobé y fin del asunto.

Pero, ¿qué es el SEO y por qué es tan importante? Bien, una explicación así de “andar por casa” es resumirlo como el posicionamiento orgánico en buscadores (el pagado es el SEM).

viernes, 28 de marzo de 2014

Te echaré de menos, Amelia Garayoa

Nunca dejaré de morderme las uñas si en mi camino se cruzan novelas como "Dime quien soy", de Julia Navarro, les daré una tregua ahora que terminé las más de 1.000 páginas que componen la historia de Amelia Garayoa; ¡y qué historia!

Esta mujer, que en realidad no existe, me ha tenido en vilo durante semanas inmersa en las páginas de un libro que me ha dejado un vacío en el corazón cuando leí las últimas palabras del epílogo; así fue que me quedé un rato pensando que la mujer que me había acompañado durante casi dos meses se quedaba en el punto y final que Julia Navarro me imponía como lectora.

Guillermo Albi es un periodista declarado de izquierdas que no se encuentra a gusto en su profesión debido a la imposición de una ideología para trabajar en los medios de comunicación. Albi es crítico literario en un periódico digital cobrando una cantidad irrisoria que no le permite ni pagar la hipoteca, y acepta el encargo de su tía Marta por una buena suma de dinero.