domingo, 16 de junio de 2013

El futuro para los optimistas

Hoy escribo en el tren, después de un mes de silencio me apetecía volver a escribir y dar señales de vida, aunque poco a poco me doy cuenta de que estoy abandonando esto sin ningún tipo de remedio.

Después de pasar el fin de semana fuera de casa y estando sentada en un tren lleno de gente con caras largas, soy consciente de que mañana es lunes y otra vez vuelta a la rutina, aunque realmente mucha rutina tampoco es que tenga; porque antes mis días se basaban en ir a la agencia y hacer prácticas de coche, algo que ya he dejado porque aprobé el carnet de conducir hace semanas, el día de mi cumple para ser exactos.

Mi profe de autoescuela es tan majo y le cogí tanto cariño que no dudé en recomendárselo a mi amiga Sara, que aprobó el teórico el día que yo me sacaba de encima por fin la autoescuela. Mis mañanas siguen siendo en Efe, pero cada una no tiene nada que ver con la anterior, y el carnet se sustituye por las tardes enclaustrada con Sara y nuestros respectivos trabajos de fin de grado, que aunque no quiera lo tengo ahí metido en la cabeza todo el día como un peso que me oprime las neuronas.

viernes, 17 de mayo de 2013

Aprovechando el tiempo

17 de mayo, Día das Letras Galegas.


Es una celebración instituida en 1963 por la Real Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destacasen por su creación literaria en idioma gallego o por su defensa de dicha lengua.


No estuve nunca tan involucrada en esta festividad como este año trabajando de redactora en la Agencia Efe, ya que hace semanas que empecé a rastrear información de Roberto Vidal Bolaño, dramaturgo homenajeado hoy, para ponerme al día y hacer algo sobre el tema.

Toda información era útil para poder llevar a cabo la entrevista que le hice a su hijo, Roi Vidal, y a su primera mujer, la actriz Laura Ponte, hace unos diez días; preguntas que escribí con mi inseparable Tere en la redacción y que les hice una mañana en la cafetería santiaguesa Airas Nunes.

domingo, 28 de abril de 2013

Tania Martínez

Hace mucho que no escribo por aquí, al pasarme al bando del periodismo como redactora, de lo que menos ganas tengo al volver a casa es de escribir todavía más, pero hoy me apetece presumir de amiga.

Tania Martinez Lareo, o lo que es lo mismo, la ganadora de la Galicia Fashion Week (GFW) dos veces consecutivas, en 2012 y en 2013. Paradójicamente el 13 es el número de la mala suerte, pero a ella le ha traído de la buena, una suerte que como digo siempre, no viene sola, hay que buscarla y trabajarla.

Hace ya un mes de la GFW cuando todos los periódicos gallegos se hicieron eco del galardón de Tania, y ayer tuve la suerte de acompañarla a un desfile en el hotel SPA OCA Galatea de Sanxenxo, al que fue invitada. En calidad de fotógrafa (y de amiga) pasé con ella todo el día; salimos de Santiago a la 1 del mediodía y volvimos a las 3 de la mañana. No puedo estar más contenta de haber visto desde dentro el trabajo en el que tanto empeño pone mi amiga día a día.

sábado, 13 de abril de 2013

Olores


Hay canciones que te llevan atrás en el tiempo, te recuerdan momentos que creías olvidados reviviéndolos con absoluta nitidez. Algunas te traen el resquicio de un dolor superado, otras te suben el animo como un chute de felicidad. Hay canciones para determinados momentos y para diferentes sentimientos.

Con los olores pasa lo mismo. Cada persona desprende un olor distinto, tan característico, tan suyo, tan intransferible, tan personal.. Da igual que dos personas usen la misma colonia, porque en la piel de cada uno el aroma es distinto. Así el olor es algo que se queda grabado en el cerebro, y aunque pase el tiempo, no se olvida. Hay olores que te recuerdan determinados momentos y personas, olores familiares que te hacen sentir bien, como en casa. Cuantas veces nos habrán dicho "huele a ti" y nos habremos preguntado cómo será ese olor porque no podemos percibirlo; sin embargo al revés nos pasa. Llegar después de meses a casa y que huela precisamente a eso, a casa. Reencontrarte con alguien tras meses de distancia y al volver, ese olor en medio de un abrazo te hace ver que nada cambió.

Guardaba el frasco de su colonia como oro en paño a falta de un par de toques para acabarse. Que ese bote se quedase vacío era el sinónimo de un abandono improvisado. Es increíble lo que un olor puede hacer en nuestros recuerdos. Dentro del cristal estaban las últimas gotas de lo que conseguía hacer que lo sintiera cerca a pesar de los kilómetros de distancia. Además de su colonia, se había llevado uno de los jerséis que tenía olvidados en el armario. Sólo lo sacaba del cajón en el que se encontraba (perfectamente doblado) para olerlo, y no lo dejaba mucho tiempo fuera de éste, no fuese a ser que se perdiese el aroma que hacía que lo sintiera cerca aunque estuviera lejos. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Periodista en prácticas


Hacía mucho que no escribía aquí contando mis nuevas peripecias, que la verdad son bastantes. Y después de los meses de silencio, me apetecía volver a escribir, ya no sólo para informar de mi andanzas a todos aquellos a los que os importan, sino porque tenía ganas de escribir, que lo tengo muy abandonado y realmente, es algo que me gusta hacer. Además esto me sirve después como recordatorio de otras muchas cosas.

Me remonto a enero, cuando había contado por aquí que me habían concedido las prácticas que yo quería, 3 meses en la agencia de publicidad de Coruña BAP&Conde.  Pues para mi desgracia (y la del resto de mis compañeros), éstas han sido un fail (un fiasco) en toda regla y después del disgusto y la incertidumbre del “¿qué pasará?” he aterrizado en la agencia EFE de Santiago. No voy a contar el por qué no se llevarán a cabo, porque es un tema que he repetido hasta la saciedad y además me pone de mala hostia, así hablando mal y rápido.

Mi vida desde que llegué de Francia hasta el 1 de abril no ha sido muy ajetreada en lo que a rutina se refiere, salvo las clases en Pontevedra los martes, el tfg y alguna que otra cosa como el curso que hice con Julia de carteles, salvo esas tres excepciones, no estaba haciendo prácticamente nada, y aunque se vive muy bien de “vacaciones”, no es lo mío; a mí me gusta estar ocupada y hacer cosas, muchas cosas, sentir que no me llegan las horas del día para todo, es algo masoca realmente, pero vivo mucho más feliz un poco agobiada y con la mente ocupada.

viernes, 29 de marzo de 2013

Whatsapp

La paranoia del whatsapp nos pasa factura.

- No por mucho que mires su última hora de conexión va a conectarse antes.

- El cambio de "últ. vez hoy a las 15:43" a "en línea" mientras estás en la conversación puede provocar un mini infarto.

- "Escribiendo..." nada, "escribiendo..." nada. Odio profundo.

- A todos nos gusta la "caca feliz" y el "monito vergonzoso", pero es necesario un emoticono "corte de manga".

- Las caritas con coloretes y lenguas son fichas.

- Un "ok" es mucho peor que no responder nada.

- No se juega con las capturas de pantalla de conversaciones, te puedes equivocar y liarla parda.

- El corrector sólo es útil cuando tu capacidad para escribir de forma correcta se ve limitada por algún tipo de sustancia. O no, realmente ni eso.

- El último bloque de emoticonos no se abre ni de casualidad.

- Sacar conclusiones viendo únicamente la última hora de conexión.

- Justificar internamente el por qué lo ha leído y no lo ha contestado. Autoconvencerse con argumentos poco creíbles.

- Inventar justificaciones para tus amigas de por qué lo ha leído y no le ha contestado.

- Que el corrector te "corrija" una palabra y que la frase enviada carezca de ningún tipo de sentido, haciendo que el receptor dude de tu supuesta inteligencia.

- Cri cri; las preguntas en los grupos siempre son ignoradas.

- Los dos en línea y esa rivalidad por ver quién saluda antes.

- Gilipolleces estilo: "no voy a abrir el whatsapp hasta dentro de una hora".

- Tener un iPhone, quitar la última hora de conexión para hacerte el interesante. Aguantar un día.

- Reglas absurdas como: "el último en despedirse será el saludado al día siguiente".

- De repente a todo el mundo le entra el sentimiento de "padre preocupado" y te pregunta que por qué estabas despierto a x hora.

- Aburrirte y mirar los estados de la gente.

- Ir riéndote solo por la calle mirando para la pantalla como un idiota.

- Un guante puesto y el otro no, malditos táctiles.

- Grupos de amigos de siempre, de los de la uni, otro de la familia, otros para trabajos de clase, viajes, regalos de cumpleaños, fiestas sorpresas.

- "Masculinización" femenina cuando el móvil ya no va en el bolso, sino en el bolsillo.

- Cuando esperas algo: varios mensajes de varios contactos, todos de grupos. Fail.  Tener todos los grupos silenciados permanentemente y emocionarte cuando vibra el móvil. Que sea tu prima o la amiga de turno. Fail.