Hacía mucho que no escribía aquí contando mis nuevas
peripecias, que la verdad son bastantes. Y después de los meses de silencio, me
apetecía volver a escribir, ya no sólo para informar de mi andanzas a todos
aquellos a los que os importan, sino porque tenía ganas de escribir, que lo
tengo muy abandonado y realmente, es algo que me gusta hacer. Además esto me
sirve después como recordatorio de otras muchas cosas.
Me remonto a enero, cuando había contado por aquí que me
habían concedido las prácticas que yo quería, 3 meses en la agencia de
publicidad de Coruña BAP&Conde. Pues
para mi desgracia (y la del resto de mis compañeros), éstas han sido un fail
(un fiasco) en toda regla y después del disgusto y la incertidumbre del “¿qué
pasará?” he aterrizado en la agencia EFE de Santiago. No voy a contar el por
qué no se llevarán a cabo, porque es un tema que he repetido hasta la saciedad
y además me pone de mala hostia, así hablando mal y rápido.
Mi vida desde que llegué de Francia hasta el 1 de abril no
ha sido muy ajetreada en lo que a rutina se refiere, salvo las clases en
Pontevedra los martes, el tfg y alguna que otra cosa como el curso que hice con
Julia de carteles, salvo esas tres excepciones, no estaba haciendo
prácticamente nada, y aunque se vive muy bien de “vacaciones”, no es lo mío; a
mí me gusta estar ocupada y hacer cosas, muchas cosas, sentir que no me llegan
las horas del día para todo, es algo masoca realmente, pero vivo mucho más
feliz un poco agobiada y con la mente ocupada.