Mostrando entradas con la etiqueta Tere. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tere. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de abril de 2013

Periodista en prácticas


Hacía mucho que no escribía aquí contando mis nuevas peripecias, que la verdad son bastantes. Y después de los meses de silencio, me apetecía volver a escribir, ya no sólo para informar de mi andanzas a todos aquellos a los que os importan, sino porque tenía ganas de escribir, que lo tengo muy abandonado y realmente, es algo que me gusta hacer. Además esto me sirve después como recordatorio de otras muchas cosas.

Me remonto a enero, cuando había contado por aquí que me habían concedido las prácticas que yo quería, 3 meses en la agencia de publicidad de Coruña BAP&Conde.  Pues para mi desgracia (y la del resto de mis compañeros), éstas han sido un fail (un fiasco) en toda regla y después del disgusto y la incertidumbre del “¿qué pasará?” he aterrizado en la agencia EFE de Santiago. No voy a contar el por qué no se llevarán a cabo, porque es un tema que he repetido hasta la saciedad y además me pone de mala hostia, así hablando mal y rápido.

Mi vida desde que llegué de Francia hasta el 1 de abril no ha sido muy ajetreada en lo que a rutina se refiere, salvo las clases en Pontevedra los martes, el tfg y alguna que otra cosa como el curso que hice con Julia de carteles, salvo esas tres excepciones, no estaba haciendo prácticamente nada, y aunque se vive muy bien de “vacaciones”, no es lo mío; a mí me gusta estar ocupada y hacer cosas, muchas cosas, sentir que no me llegan las horas del día para todo, es algo masoca realmente, pero vivo mucho más feliz un poco agobiada y con la mente ocupada.

domingo, 17 de febrero de 2013

Visitas en Compostela


El 30 de enero llegaba desde Valladolid en tren Clara, y días después, el 1 de febrero aterrizaba Flora en Oporto para pasar 10 días en Galicia. Debido a que nuestra querida amiga taiwanesa hace 200 fotos por minuto, tenemos cada segundo fotografiado. Y cuando digo cada segundo, es exactamente eso. Fotos en el desayuno, en la comida, en la cena, mañana, tarde y noche. Exagerado, yo me sentía como una famosa acosada por un paparazzi todo el día.

Clara llegaba un miércoles, qué nervios antes de verla. Cuando Tere y yo cruzamos la puerta de la estación de Santiago y la vimos allí era tan raro y tan genial a la vez… me encantaba estar en el coche y escuchar sus historias con ese acento vallisoletano tan guay ;). El jueves salimos por aquí y fuimos a una fiesta con mis amigas Alba y Sara, y demás amigas de Alba. Al día siguiente mi prima Sara venía a comer porque tenía que coger el tren pronto, y fue ella quien nos sacó de la cama a golpe de telefonillo. Comimos con toda la calma, Sara se fue a Orense y nosotras nos fuimos las 3 en amor y compañía (y mucho sueño) a Vigo para recoger a Flora. Su vuelo era a Oporto y desde allí tenía que ir a Vigo.

En el tren coincidimos con Antonio, el hermano pequeño de Tere, que se iba a entrenar a Pontevedra, y a la llegada nos esperaba Javi en coche para ir a la playa (el día no acompañaba demasiado, pero eso no importa). Al ser viernes el tren venía llenísimo, y tuvimos que luchar para conseguir la mesa de 4 libre. Cuando estábamos esperando para subir un chico se resbaló y se cayó, vaya momentazo, fue imposible aguantarse la risa, aunque ahora que lo estoy escribiendo suena a crueldad, pero ya se sabe, cuando se te cae el móvil o una copa que acabas de pedir, ni puta gracia, pero una caída de un amigo son las risas, y de un desconocido aún más.

Javi y Tere nos hicieron de guías en Vigo, y antes de estar allí de paseo, fuimos hasta Samil. A pesar del viento y de que empezó a llover, no se podía estar mejor. Flora llegó tarde, por lo que perdimos el tren que teníamos previsto coger, y al final llegamos a Santiago a las 12 de la noche. Con una parada previa en mi casa para coger nuestras cosas, al final a la 1:30 estábamos todos en casa de Tere. Cenando tardísimo nos fuimos a dormir a las mil y una. Flora estaba cansada por el viaje, y nosotras 3 muertas de haber salido el día anterior.

Voy a tener que hacer memoria para recordar el acontecimiento de las cosas, porque hicimos tantísimas que las tengo un poco revueltas en mi mente. El primer finde lo pasamos de okupas en casa de Tere, con su familia y con unos horarios rarísimos y de lo más atípicos por las circunstancias, levantándonos tarde, cenando tardísimo y acostándonos a unas horas como si hubiésemos salido de fiesta. Flora flipaba porque pensaba que eso era lo normal, cenar a la 1 de la mañana y acostarse a las 4… no dejaba de repetir “spanish people are insane” (los españoles estáis locos).

Ese fin de semana comimos allí, creo que nunca había probado una comida tan genial como la que hizo Belén, la madre de Tere, para que Flora y Clara probasen todas y cada una de las delicias da terriña. Empanada, cocido, pulpo, marisco… ya os imagináis, buenísimo!

Esos días estuvimos en Santiago, callejeando y de bar en bar, era gracioso ser guiri-guía en mi propia ciudad y hacer las típicas fotos en la catedral y por la zona vieja. Sobre todo con Flora, que entró en algunas tiendas de souvenirs del Franco, en las que yo jamás había puesto un pie. Pero ella no podía prescindir de comprar 20 postales y una “llave de la puerta Santa” (una horterada). Lo mejor era explicarle (en inglés, he ahí el dato) la historia de la ciudad, lo que era el botafumeiro y estas cosas, para mí tan cotidianas. Cada vez que cambiábamos de bar, Flora preguntaba sorprendida, “¿pero a un bar? ¿otra vez?”, está claro que la vida española es muy callejera, porque nuestra taiwanesa no dejaba de sorprenderse del ritmo de comer y beber que llevamos.

El domingo por la tarde vino mi prima Marta a buscarnos a casa de Tere y nos llevó a las cuatro a la playa del Vilar, a Cabío y a la Puebla; entre el mar y la arena pasamos el día. El lunes comimos todas en mi casa y por la tarde fuimos a la Ciudad de la Cultura, yo era la segunda vez que iba, y cuando fui la primera no estaba todo acabado, así que era un poco novedad para todas. Después de toda la tarde haciendo fotos por allí, se hizo de noche y nos fuimos al Momo, que me apetecía que estuvieran en uno de mis bares favoritos de Santiago. Tere tampoco había estado nunca, y les gustó mucho a las tres. Post-Momo nos fuimos al Luis, que los lunes ponen sándwich de tapa y había que aprovechar la coyuntura.

El martes nos fuimos a Coruña en amor y compañía porque Santiago ya lo teníamos más que visto, al menos lo típico, y por cambiar un poco de aires. Compras en la Plaza de Lugo, paseo y café en la calle Real, visita a la Domus, fotos por el paseo, y Torre de Hércules, acabamos muertas. El día no acompañaba demasiado pero lo aprovechamos al máximo. Al día siguiente se iba Clara a las 4 y comimos con una amiga de Tere que también estudia publicidad, despedimos a nuestra galleguiña de adopción en la estación y nos fuimos directas al parque de Belvís, museo de arte contemporáneo y Bonaval, paraguas en mano.

Flora se vino para mi casa el jueves por la mañana, ya que había estado en la de Tere desde que llegó. La llevé a las Cancelas porque quería ir de compras, ya habíamos ido con ella días antes y se había comprado medio Zara, pero le parecía poco y tuvimos que repetir 4 días más. Desde su aterrizaje hasta el despegue de vuelta a Francia se hizo con un abrigo, una cazadora, una chaqueta de vestir, tres jerseys, dos pantalones, tres vestidos, dos pares de botas y un bolsazo de Bimba&Lola que ya me gustaría a mí. Zara, Stradivarius, Pull&Bear, Seijas y la ya citada Bimba&Lola, fueron sus compras estrella, todo “made in Spain”. Nosotras no dábamos crédito, y yo sólo podía preguntarme cómo iba a hacer para volver con todo lo que se había comprado, ya que volaba con Ryanair (ya os adelanto que tuvo que pagar los 50€ de rigor…).

Por la tarde nos fuimos a Padrón a casa de mi abuela, a la que conoció, además de a mis primas Sara y Marta. Estuvimos de paseo, haciendo fotos y de charla en casa. El viernes mi madre hizo paella para comer, y Flora feliz de la vida. Le hizo una foto hasta al azafrán. Ese día volvió con Tere a su casa, después de pasar la tarde las 3 juntas tomando algo. Al día siguiente, sábado, Flora, Tere y Ana, la hermana de Tere, bajaron al centro y quedé con ellas, nuestra amiga taiwanesa siguió con sus compras. Esa noche yo salí con mis amigas en Santiago, ya que era carnaval, y en casa de Tere se celebró el fin de año chino.

Al día siguiente me despedí de Flora, ya que se iba con Tere a Vigo para poner punto y final a su estancia en Galicia. No tengo ni idea de cuándo nos volveremos a ver, yo por mi parte empezaré a ahorrar para ir a Taiwan… Fueron 10 días en los que hubo de todo, con tres amigas que conocí de Erasmus y con las que conviví apenas cuatro meses, pero que tengo muy presentes.

Si es que así se lleva un poco mejor la morriña post-erasmus. 










































Os echo de menos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Más feliz que una perdiz

Estos días se me han pasado rapidísimo, es lo que tiene estar ocupada, que pasa el tiempo sin que te des cuenta. Parece que todos los planes que tengo por el momento me están saliendo bien, no he podido empezar mejor el año.

Las novedades más destacables de estos días son que me he hecho voluntaria de la Cruz Roja y que me han dado las prácticas que yo quería. ¡Y encima con Tere y Paula! Cuando salió ayer la lista no podía creérmelo. Estaba en el despacho de mi tutora hablando con ella del trabajo de fin de grado en Pontevedra, cuando salí y cogí el móvil para preguntarle a alguna de mis amigas si andaban por la facultad. En el grupo de whatsapp que tengo con ellas ya habían empezado a hablar de las plazas asignadas, porque el coordinador ya había mandado el correo con la resolución.

Cuando Mar nos dijo a mí y a Paula que nos habían dado BAP&Conde me quedé flipando. Tenía dudas y no estaba muy convencida de que me fueran a dar mi primera opción. Solísima como estaba en ese momento, y sonriéndole al móvil como una imbécil, no podía emocionarme a gusto y bajé corriendo a la copistería donde me encontraría con una amiga. Llamé a mi madre para darle la noticia y entre unas cosas y otras ya teníamos que entrar en clase.

Os cuento un poco de Paula para situaros, ella es una de mis mejores amigas de la carrera desde que la empecé en Pontevedra en el 2009, vivimos juntas en la resi dos años, y el año pasado se fue de erasmus a Italia con Mar Roca y Pintos, a quienes fui a ver en junio. Y Tere estáis todos al tanto de quien es. Así que os podéis imaginar lo contenta que estoy, una plaza en la agencia que quería y con dos buenas amigas.

La agencia en cuestión se llama BAP&Conde, como ya he adelantado, y nosotras vamos a hacer las prácticas en la de Coruña, pero también tienen en Madrid, que es a donde se va mi amiga Pintos. Tienen bastantes cuentas grandes como por ejemplo, Pizza Móvil, Banco Pastor o Amstel y en Galicia la Xunta, Caixa Galicia (cuando se llamaba así) y Gadis. Es la agencia que ha hecho los famosos anuncios de "vivamos como galegos", que a mí personalmente, me encantan y me emocionan, como supongo que a todos los gallegos que nos enorgullecemos de serlo.

Dejo aquí uno de los anuncios que más me gustan, por si no sabéis de qué va esto que os cuento.


El tema del voluntariado lo llevaba pensando bastante tiempo, y al final viendo que este cuatrimestre va a ser "light" (o eso pensaba yo, ingenua de mí), me he decidido a colaborar. Mi madre me insistía desde que cumplí los 18, que ella lleva años siendo voluntaria, y al final fui yo la que le insistí a ella para que me llevase a hablar con la chica que lleva todo esto. 

El martes que viene empiezo, tengo muchas ganas la verdad, así que ya iré contando qué tal me va y lo que haré, que de momento me tiene buena pinta, ya que participaré en un proyecto de comunicación que empieza en febrero. Así que encima me servirá también para lo mío.

Estos días estoy viendo muchísimas películas, aprovechando las horas "muertas", como trayectos en tren o esas horas que siempre tienes después de comer o antes de dormir. Me he propuesto aumentar mi cultura y ver (como mínimo) dos a la semana, y por lo menos leer un libro al mes. He empezado un libro contundente: el Señor de los Anillos, que mi madre tiene la trilogía, y aunque las películas me gustaron, el libro me parece un coñazo, y mira que lo intento... pero se va a quedar en la estantería donde lo rescaté.

Mi afición cinéfila me llevó el domingo al cine de Las Cancelas a ver el Hobbit, que a pesar de no haberme leído el libro y no saber mucho del tema Tolkien, me gustó. Supongo que también influye que me pusieron en antecedentes antes de verla, por lo que no se me hizo pesada ni aburrida, todo lo contrario. Al ser de las últimas semanas que esta peli está en cartelera, la sala estaba vacía, apenas 10 personas. Puede que repita visita para ver la última de Tarantino, Django, eso si alguien me acompaña, sino la veré en casa este finde.

Por el resto, todo bien, el martes pasado me hice la foto de la orla y tuve reencuentro pontevedrés con la gente de clase y muchas de mis amigas, con las que comí y pasé toda la tarde, y ayer más de lo mismo. Además he ido al gimnasio, he quedado con amigos que aún no había visto, he ido de compras, he salido de fiesta y he acabado todos los trabajos de la uni francesa. Esta semana mis amigas de Santiago acaban los exámenes, por lo que volveré a verles las caras, que ya las echo de menos.

Con esto me despido hasta la próxima. Besos!

sábado, 8 de diciembre de 2012

El frente asiático

Desde que llegamos a Angers en septiembre, nuestra vecina Flora ha sido como nuestra madre. Nos cuida, se preocupa por nosotras, nos ayuda con las arañas que quiebran nuestra paz interior, nos trae siempre un poco de todo lo que cocina para que probemos especialidades taiwanesas, al igual que un te especial para cada estado de ánimo o dolencia, véase cansancio, dolor de estómago o una dura noche de trabajo por delante.

Nos prepara una cosa diferente en cada ocasión para que podamos degustar varios platos, o de repente nos aparece con un café con espuma y nuestro nombre escrito con miel digno de Starbucks. No deja de sorprendernos con la cantidad de aparatos que se compra para hacer todas estas pijadas. Además de su arte culinario, Flora es una persona muy interesante con la que puedes tener una buena conversación. Es especial para nosotras no sólo por la cultura tan diferente que tiene, sino porque es una persona tan entrañable que se hace querer.

Desde que está en Europa, Flora ha visitado Islandia, Londres y ahora mismo está en el Mont Blanc. En febrero tiene vuelos a Barcelona y después… ¡Barcelona-Santiago de Compostela! ¡Tanto nos va a echar de menos (y nosotras a ella) que nos viene a visitar a Tere y a mí en febrero! Nos preguntó una vez que con qué compañía volábamos y cuando le dijimos lo poco que nos había costado el vuelo con Ryanair, yo creo que ni se lo pensó. Qué ilusión que venga a vernos, además se ve que a ella también, tenemos que organizar un buen plan para que vea lo increíble que es Galicia.




Esta foto se la hizo Tere a Flora para un trabajo de foto, y me hace muchísima gracia, la ropa parece escogida a propósito pero era la que llevaba puesta ese día, se puede apreciar la cantidad de cosas que tiene en su habitación


Además de por Europa, Flora también ha estado en Estados Unidos y países asiáticos, es la más Willy Fog. Se acuerda de nosotras en cada viaje que hace, nos saluda siempre con una sonrisa de oreja a oreja y el buen humor es lo que la caracteriza, siempre viene a hablarnos y a hacernos compañía y nos presenta a sus mil amigos, que a base de cenas juntos, los hemos ido conociendo a casi todos.

Y esto es lo que quiero contar, las cenas con el frente asiático. No sabemos muy bien cómo ni cuándo empezaron, porque pasaron de ser cenas con Flora a cenas multitudinarias. Siempre son en el estudio grande, que es en el que estoy yo ahora, y la mesa es una estampa digna de la ONU, multirracial. Lo difícil fue aprenderse los nombres de cada comensal, pero eso lo fuimos consiguiendo a fuerza de repetir.

El último amigo de Flora en unirse a nuestras cenas fue Yuichiro, japonés. Ver el nombre escrito hace que tu mente lo lea y lo procese acompañado de entonación española y una pronunciación que nada tiene que ver con cómo suena en la realidad. Después de aprender a decir Yusuke y Sun Hee, Yuichiro fue imposible, tanto que en una cena lo bautizamos como Dan, para poder dirigirnos a él sin parecer deficientes.

Aquí muchos asiáticos tienen dos nombres, el suyo en su lengua materna, y otro occidental, para facilitarnos la vida, son así de majos. Pero Yuichiro sólo tiene su nombre japonés y puf… cada vez que lo decía teníamos que poner todas nuestras neuronas en funcionamiento para poder repetir el mismo sonido que salía por su boca.
Flora en realidad se llama “Chaaaaa uen” escrito como suena, obviamente, que de momento chino no he aprendido (no lo descarto tampoco), pero nunca la llamamos así.

Una de las cenas más graciosas fue hace ya un mes, nos juntamos muchos en casa y como siempre, cada uno cocinó algo típico. Las cenas las solemos hacer los domingos o los miércoles, y recuerdo que Tere y yo no teníamos nada en la nevera ni ganas de ir al super e hicimos una ensalada asquerosa con una lata que teníamos de verduras, la típica lata de ensaladilla, pero peor. No sé en qué momento de lucidez nos compramos eso. La ensalada en cuestión tenía una pinta horrible, como verde podrido, pero la vendimos como “tipical spanish” y se comió. Yo me atreví a probarla, y con el aliño no estaba tan mala.


Liao, un amigo taiwanés de Flora trajo muchísimas cervezas asiáticas, para que probásemos un poco de todo, además de vino, sidra etc. 







El chico este hablaba más idiomas que el Google Translator, incluido el español, y lo estuvo poniendo en práctica con nosotras. En esa cena estábamos Olga (mejicana), Flora y Liao, Yusuke, una chica coreana de la que no me sé el nombre y Sun Hee. Este último siempre nos deja boquiabiertos con sus bailes, después de todas las cervezas que se bajó el amigo coreano y animado por el entregado público se dispuso a bailar. Le puse LMFAO, se descalzó y empezó el espectáculo.





Esta cena fue muy graciosa, pero nada comparado con la última. El domingo pasado vino Clara a casa y ella y Tere hicieron una lasaña de diez, yo me limité a poner la mesa y recoger después. Fue el plato estrella de la noche sin duda, todos nuestros invitados quisieron repetir. Ese día conocimos a Frederick, un nuevo habitante de nuestra familia francesa. Nigeriano de 21 años, estudia francés como Flora y todo el frente asiático. Nos pareció majísimo, su lengua materna es el inglés así que lo habla genial, lógicamente. Nos habló de literatura, música, cine y series. Nos conquistó.

Yuichiro hizo trucos de magia en la cena, pero no los típicos cutres que todos sabemos hacer, unos increíbles, nosotras no salíamos de nuestro asombro. Además era graciosísimo porque los explicaba medio en inglés medio en francés. Después nos dijo que le gustaba mucho Juan Tamariz y nos preguntó si lo conocíamos. Nos sorprendió después hablando italiano. Qué majo, nos cayó genial. Os enseño algunas fotos, que no pueden faltar.





 Yo, Clara, Tere, Frederick, Yusuke, Yuichiro y Flora























Yuichiro en plena acción




La última cena fue este miércoles, Tere y yo estuvimos con la Bohemia haciendo el trabajo del cómic en su casa, ya que nos invitó a probar su nuevo chocolate Suchard para la tassimo, y no pudimos rechazar semejante oferta; allí nos fuimos Clara, Tere y yo. Teníamos cena con Flora, pero no habíamos fijado ninguna hora, pero suelen ser a las siete/ocho. Ese día estábamos liadas con el trabajo y llegamos a las casa a las diez y media. Lo primero que vi al abrir la puerta fue la araña gigante que casi nos mata la otra vez, fue la segunda vez que la vimos esta semana.

Qué espectáculo, pegué semejante grito y cerré la puerta tan rápido que Tere ya entendió que había algo que no quería ver y no dijo nada. Flora, Yusuke y Yuichiro bajaron en seguida para ver si estábamos bien, mientras Tere lloriqueaba ellos mataban a la araña. Minutos después, que a mí me parecieron horas, abrieron la puerta para preguntar que dónde estaba la araña, y la vi justo detrás de sus cabezas en la puerta de la vecina. Sólo podía gritarles “¡behiiiiiiiiiiind!” (detrás). Después del susto, subimos y cenamos todos en casa, nos prepararon comida riquísima, los dos japoneses hicieron un sushi increíble, nosotras como no tuvimos tiempo para cocinar, compramos helado, que es la felicidad metida en una tarrina de plástico y a todo el mundo le gusta.

Esa tarde después de clase fuimos a comprar el billete de tren para Tours, la ciudad desde la que nos vamos, y nos acompañó Edu a la estación por un atajo, entre otras cosas, nos dijo dos palabras en japonés, una era “tonto” y la otra era “chocho” pero no sabía cuál era cuál. En la cena Tere le dijo a Yusuke y a Yuichiro nuestro descubrimiento y dijimos las palabras. El pobre Yuichiro estaba tirado por el suelo y se tapaba la cara muerto de la vergüenza por lo rara que era la situación. Nosotras no podíamos dejar de reírnos, la palabra en cuestión es “manco” pronunciado así, le explicamos el significado de manco en español y no paraban de reírse cada vez que pronunciábamos la palabra.



Ni idea, Flora, Yuichiro, Yusuke, Tere y yo






Fue una cena graciosísima, de las mejores hasta el momento. Además estaba todo tan rico… cuando volvamos a casa vamos a echar de menos la comida asiática. Tere aprendió a hacer una sopa de las de Flora, ya la hizo un par de veces y le sale tan bien como a ella. Yo también he aprendido para hacerla cuando vuelva. Últimamente estamos bastante cocineras, ayer hicimos berenjenas rellenas, no estaban como las de mi madre, pero nos salieron muy bien, prueba gráfica de ello.




Esta semana fuimos al Atoll (un centro comercial) y mientras estábamos comiendo en el McDonald’s cayó una nieve-granizada increíble, Tere, Clara y yo sólo dábamos gracias por estar a cubierto. Esta semana hace muchísimo frío, de hecho ayer salimos y volvimos en bus en vez de en bici, porque entre el cansancio y el frío... Mejor volver sentadas y calentitas.









Como nos quedan pocos días aquí, hemos decidido aprovechar esta semana a tope, y ayer fuimos a tomar algo muchos de los erasmus españoles. Al final acabamos los de siempre hasta tarde, esta es una foto de ayer en el Soft, un bar de la Bressigny al que vamos bastante. 





Espero que os hayáis reído un poco con nuestras anécdotas asiáticas, que no son pocas. Besos :)